Esperando la Marea

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    Blogalia

    Me niego

    Dicen que ahora tendríamos que proponernos nuevos retos, por aquello del año nuevo, o, al menos, hacernos firmes propósitos de cambiar nuestra actitud ante esos vicios que a veces nos agobian aunque nosotros no queramos reconocerlo.

    ¿Por qué?

    Yo, la verdad, es que no lo entiendo. Quiero decir, no comprendo ese afán casi católico de hacer un acto de contrición sólo porque nuestro calendario ha saltado de un número a otro. Ya estamos casi en el 2006, pues qué bien, aunque sólo sea occidente el que piensa que es así (preguntando por ahí a otras culturas no creo que estén muy de acuerdo con las fechas). Y es que a mí todo esto de los buenos propósitos y del cambio por cojones me suena un poco a rollo materialista o a maniobra social para hacernos sentir un poco más culpables, no vaya a ser que nos lo pasemos demasiado bien y acabe por gustarnos eso de ser felices.

    Porque morir, lo que se dice morir, vamos a morir todos, por muchos buenos propósitos que nos hagamos. Lo digo por si hay algun ingenuo que todavía crea en la inmortalidad. ¿Algunos antes que otros? Por supuesto, porque así ha sido la dinámica humana desde que el mundo es mundo. No creo que el hecho de ponerse a regimen o empezar a castigarse en un gimnasio tenga nada que ver. Lo creo sinceramente. La genética es la genética, y contra la doble hélice no hay nada que hacer. Un ejemplo: mi mujer come como un regimiento de cosacos hambrientos y jamás engorda ni un patético gramo; yo respiro y ya me encuentro con unos cientos gramos de más. ¿Castigo de dios? Pues no, el maldito ADN es el que maneja el cotarro.

    Por eso pienso que, simplemente, es la sociedad la que intenta jorobarnos la existencia empujándonos a que aceptemos esos defectos y manías que nos convierten en seres humanos, y que los corrijamos antes de que nos manden a la tumba. A la tumba nos va a mandar ella como siga hostigándonos así. ¿Por qué no se hacen los bancos un propósito firme de bajar las hipótecas y dejar de robarnos con comisiones fantasma o intereses de demora inexistentes? ¿Por qué las multinacionales no se prometen a sí mismas que van a tratar a sus empleados como a seres humanos y no como a máquinas? ¿Por qué los dirigentes no realizan pública penitencia para que todo el mundo sea consciente de sus verdaderos pecados?

    Año nuevo, vida nueva. Me niego. Pienso seguir con mi existencia como hasta ahora, y si me muero por el camino, pues, ala, encantado de haberles conocido.

    Y lean muchos libros, que es lo verdaderamente importante.

    2005-12-31 13:29 | Categoría: Onanismo Mental | 2 Comentarios | Enlace

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    Comentarios

    1
    De: ernesto Fecha: 2005-12-31 21:41

    muy de acuerdo



    2
    De: daniel Fecha: 2006-01-06 23:36

    totalmente de (a)cuerdo



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