Esperando la Marea

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    El sueño de la razón

    Me gustaría escribir una novela. Esa es la verdad. Acabo de ver publicada la primera, pero, para ser sincero, no estoy demasiado contento con ella. No me malinterpreten: no estoy diciendo que creo que sea mala o que no merezca la pena. No, no es eso. Es correcta, es rápida, tiene la extensión justa, la mayoría de los que la han leído han pasado un buen rato de lectura, y las críticas son favorables. La novela está ahí, como un niño que engendras y lanzas al mundo. Sin vuelta atrás, condenado a amarlo de por vida.

    Cuando digo que me gustaría escribir una novela me refiero al hecho de hacerlo al modo tradicional, en plan tocho, con una galería de personajes interesantes que se dejen diseccionar, o con mundos interiores tan ricos y amplios que se necesiten años para verterlos sobre las cuartillas. Mi mundo es hoy por hoy demasiado acelarado como para poder permitírmelo. El oficio de escritor ya no es lo que era, y menos en este país y en este tiempo.

    Antes juntar letras era un oficio, mejor o peor visto, pero oficio al fin y al cabo. Podías dedicarte a ello, emplear todo tu tiempo en observar la realidad a tu alrededor para luego manipularla a tu antojo y contar las historias que se te ocurriesen, con esos elementos, con esas sensaciones, con esas almas reales o imaginarias con las que te sentías realmente a gusto.

    Hace tres meses que lo único que escribo se ciñe a la bitácora. Problemas personales me han quitado el poquísimo tiempo libre de que disponía hasta reducirlo a cero. Ahora, que el problema se desvanece, lento pero seguro, y que vuelvo a tener espacios en los que trabajar, me siento vacío, o demasiado exigente conmigo mismo. Será el bloqueo del escritor, o será que las situaciones de angustia y de stress SIEMPRE pasan factura. No lo sé, ni me importa. Seguiré escribiendo, lo que sea, sin perder la esperanza de que, alguna vez, escribiré una novela.

    2006-01-09 21:09 | Categoría: Fantaciencia | 6 Comentarios | Enlace

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    Comentarios

    1
    De: Anónima Fecha: 2006-01-09 23:36

    No tengo yo tan claro que no sea una idea romántica eso de que los escritores antes vivían tranquilamente dedicándose sólo a escribir. Pero en una semana he oido a dos personas hablar de cosas parecidas que no me había planteado nunca. Ventajas de no tener como objetivo el crear nada...

    El otro es un compositor que me decía que se sentía seco por dentro y que hacía tiempo que no componía nada. Y en parte, aunque no lo tenía claro del todo, se preguntaba si no sería porque la sociedad te mete en una rueda de vida que no deja espacio a la creatividad. Te sientes obligado a trabajar para ganar dinero, que a lo mejor no necesitas estrictamente nada más que para satisfacer necesidades que la sociedad te crea artificialmente. O no, quizá realmente se necesite ese dinero. Pero el caso es que no queda tiempo ni tranquilidad para poder dedicarse a otras cosas.

    Charlando con él me acordé de una canción Little Boxes.

    De todas formas, y visto desde la barrera, estoy convencida de que las circunstancias de la vida van cambiando, Dios aprieta pero no ahoga, y seguro que, si de verdad es eso lo que quieres, escribirás esa novela :)



    2
    De: Juaki Fecha: 2006-01-10 00:55

    No, los escritores no vivían tranquilamente, eso seguro. Pero sí que tienes razón (o tu amigo) de que la vida esta nos exprime de un modo que queda poco margen para la creatividad, o, al menos, para la creatividad entendida desde un punto de vista metacapitalista :)



    3
    De: V. Fecha: 2006-01-10 12:57

    Atascado ando yo también. Sólo que no he escrito siquiera la primera novela... XD.
    Pienso, porque me haces pensar en ello, que no es tanto un problema de cuánto nos exprime la vida, que también, ya que no es la cosa tan puta como hace cincuenta, ochenta, cien o cientocincuenta años: uno curra sin parar, sí, como también lo hacían nuestros abuelos. Y ellos sangraban, no sabían lo que era tumbarse a la bartola en el sillón ni, ya puestos, podían parar su mesecito de vacaciones para irse de veraneo a una casa rural con excursiones diarias y rutas de esas pedestres, que también tiene su aquél lo de pasarte un día entero andandito porque estás de vacaciones, cuando durante el resto del año no dejas el coche en el garaje ni patrás. A mí me da que la cuestión está en lo muy saturada que está la parcela mental de la existencia, vía tv en especial, en la gran cantidad de cosas que han ideado para que gastemos nuestro tiempo sin tener que darle mucho al coco (a la par de la pasta). Nos acostamos mucho más tarde que antes, casi siempre sin aportar nada nuevo a nuestra mochila de inquietudes (que son las que nos llevan a escribir) para poder ver el último capítulo de Roma o los consejos japos del canal cocina, y casi nunca, contadas las veces, para leer esa búsqueda del tiempo perdido de Proust o lo mucho que le araña la vida al Ulises de Joyce en ese larguísimo día suyo, que de tan cotidiano resulta acojonante. Uno ya no tiende a buscar a los intelectuales que tan bien escriben y tanto le gustan en los cafés, donde puede hablar con ellos y preguntarles y aprehenderlo todo, sino que nos limitamos, y éso de uvas a peras, a verlos discutir por la tele. El gran peligro es cuando por pura desidia dejamos de leer con esa compulsión tan enfermiza y saludable y nos dejamos seducir por el reverso tenebroso de la tele, el camino más fácil, el monstruo cometiempo. Un cierto tipo de muerte.
    En fin, dejaré de pontificar que tengo que ver la tele.



    4
    De: Juaki Fecha: 2006-01-10 13:08

    Lo has clavao, macho, lo has clavao. También tienes tu parte de razón. Aunque yo apenas veo la tele, si acaso un par de series a la semana, sí que la utilizo para pasarme horas muertas (horas de sueñom las más) repsando pinículas antiguas, o viendo nuevas, o analizando aquellas escenas que, por una u otra razón, me han dejado tocao. A que va a ser eso...

    Decidido, me veo la última temporada de Expediente X una par de veces más y lo dejo :)



    5
    De: RM Fecha: 2006-01-10 16:13

    Pero es que las cosas vienen por rachas, vosotros dos: y a periodos de fertilidad creativa le siguen periodos de sequía. El que es escritor, es escritor aunque no escriba, porque todo lo que está viviendo, tarde o temprano, sea bueno o malo, acabará en un escrito. Yo tardé casi cinco años entre Lágrimas de luz y La leyenda del Navegante (que escribí muuuuy poquito a poco), y casi otros cinco años entre La leyenda y Mundo de dioses.


    Y de pronto una tarde tienes el día tonto y te pones a teclear y te sale Torre, y otra tarde te pones a teclear y te sale Chaplin, o te sale Estebanillo, o te salen dos cuentos del tirón.

    Y no te lo explicas tampoco.

    Y ahora aquí estoy, acojonado también, acongojado, sin saber si continuar la novela que empecé hace (¿cinco años?) o meterme en una novela nueva, o dejar pasar el tiempo y ver la tele yo también.



    6
    De: Juaki Fecha: 2006-01-10 17:05

    Consejo personal: dale a la de las pleimeits, que tiene muuuu buena pinta.



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