Esperando la Marea

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    Al calor del amor en un bar

    NO ES NADA DIFÍCIL convertir una antiguo tugurio frecuentado por pensionistas en una moderna cafetería de lo más “in”. Como primera medida, se procede a coger a los vejestorios por la parte superior de sus guayaberas y luego se les da una patada en el culo, de manera que aterricen en la acera, donde no molesten mucho. Luego se tiran unos cuantos tabiques, se les pega una mano de pintura de color “modelno” (en tonos pastel, pero de los que hieren la vista), y se colocan estanterías al vuelo llenas de cachivaches sin sentido de esos que nadie saber lo que son en realidad, aunque visten mucho y dan caché. Seguidamente se procede a dar la jubilación anticipada al antiguo equipo de camareros envejecidos y decrépitos, sustituyéndolos por un batallón de chicas muy monas vestidas con un uniforme corto de generoso escote (es recomendable, eso sí, incluir a un par de homosexuales, por aquello de los cupos). Como guinda para el pastel, se contrata a un cocinero de la nouveau cuisine para que confeccione aperitivos intragables pero de indudable contenido estetico. Y ya está, ahora podemos quitar el horroroso cartel de Bar Eusebio, y sustituirlo por otro de neones pálidos que se llame, un ejemplo, DuGaston’s, o Cherie Lulu, o Transvaal Experience.

    También hay que hacer una presentación en sociedad, por supuesto. Tendremos que elegir con cuidado los asistentes a la inauguración. Serán preferibles niños bien con polito Chemilacó y niñas monas vestidas de Mango o Cortefiel. Borjamaris, Damianes, Pepemas, Mariajos, Sandras, Nurias... Ya me entienden, pieles tostadas por los rayos UVA, muñecas con tendinitis a causa del Paddle... Pero no se cierren a la presencia de un par de barbudos intelectuales: los de su calaña son grandes aficionados al alcohol, y pueden aumentar sus beneficios sin dar demasiado la lata. No hay ni que decir que el evento estará amenizado por un trío de músicos marginales, con chica delgaducha incluída, que entonarán baladas insoportables pero muy modernas. Se servirá un catering con los delicatessen de su cocina, a base de pequeñas cagarrutas de fuá y vegetales orientales. Las croquetas están prohibidas, y la razón es que parecen provocar ataques de gula en los comensales. Es preferible que los platos queden llenos, por motivos evidentes.

    Una vez asegurada la insigne clientela, ¿qué hacemos? La respuesta es obvia: nada, todo seguirá en marcha por sí mismo. Es el momento de retirarnos para atesorar beneficios mientras contribuímos al desarrollo de las futuras generaciones de este país antes llamado España. Ciudadanos limpios, bellos, aseados, y sin criterio. Es lo que necsitan los bancos, ustedes me comprenden, gente que se trague sus bolos con alegría y buen humor, sin protestar, que es un signo inequívoco de mal gusto y pésima educación.

    2006-01-19 16:36 | Categoría: Speaking in Tongues | 8 Comentarios | Enlace

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    Comentarios

    1
    De: AMS Fecha: 2006-01-19 16:51

    ¿En que antro te ha pasado eso? ¿O es en general?
    Yo conzco por aquí alguno.



    2
    De: AMS Fecha: 2006-01-19 16:53

    Y ahora que recuerdo, al Barril le ocurrió algo por el estilo. Que pena mas penosa.



    3
    De: V. Fecha: 2006-01-19 20:48

    Pozí. Alinear, le llaman. A los de la tele les sale muy bien, y como ahora lo in, guais, chachipendi, es hacer como que entiendes de vino (cuando no distingues el olor a pachuli del del chorizo picante) y de arte, que te gusta la comida cruda y prácticamente descubriste los restaurantes japos en Europa (que vaya caras de asco contenido tengo que ver en los susodichos restaurantes en rostros limpios embutidos en armanis que, eso sí, cojen los palillos con un estilo que ni los propios japos. Que tiene cojones), pos eso. Que ni pinchito tortilla con su palillito redondo donde toca, ni tajá jamón, ni las antaño omnipresentes croquetas, de jamón también, ni na de na.
    Y de la chervechita obligá de las inauguraciones de antes, ni pensarlo: zumo tomate, con un poquito de sal y con mucho ojo de no acabarlo del todo, no piensen que eres una ansias, o sea.



    4
    De: Juaki Fecha: 2006-01-20 08:51

    A El Barril y a tantos otros, Fonzo. En Cadiz una jartá. y todo por la buena causa de ser "políticamente correcto", me temo.



    5
    De: Algernon Fecha: 2006-01-20 09:05

    Plas plas plas



    6
    De: Kotinussa Fecha: 2006-01-20 09:40

    De todas formas, con el cierre del Barril la salud pública salió ganando. Yo viví 17 años en una casa cuya cocina y lavadero tenían ventanas a un patio al que también daba la cocina del Barril. Y no os quiero ni contar lo que yo veía por ahí (con qué limpiaban la mesa en la que enharinaban el pescado, cómo lavaban los alimentos...). En casa teníamos prohibido comer cualquier cosa de ese sitio.



    7
    De: Juaki Fecha: 2006-01-20 14:20

    Bueno, Koti, El Barril no es precisamente el que yo tenía en mente. En realidad, no pensaba en ninguno en concreto, es sólo que, con retraso (por supuesto), ahora parece que estamos importando la movida yuppie de los ochenta a nuestros propios estamentos sociales. De aquí a comer saltamontes enlatados (no porque te gusten, sino porque están de moda) sólo hay un paso.



    8
    De: AMS Fecha: 2006-01-20 16:17

    Ah, pues yo he sobrevivido al Barril. Tambien es verdad que sólo tomaba crevecitas, y que de comer ni de coña. Lo mismo el alcohol ataca las bacterias y las mata, porque ni una ligera gastroenteritis.
    Y tambien iba al tablao,cuya cocina era insondable. Y mira, aquí estoy. Un poco "tocao", si que estoy (me gusta la cf y no voy al jurgol), lo mismo ha sido por eso :)



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