Esperando la Marea

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    La Leyenda del Navegante, de Rafael Marín

    Hace como veintisiete años que me leí por primera vez El Señor de los Anillos, de J.R.R.R. Tolkien. Posteriormente, a lo largo de los años, me lo he leído otras treinta y cinco veces, tres de ellas en Inglés, sólo para descubrir que, en realidad, no me gusta. Ahora lo veo artificioso y pastichero, bebiendo de fuentes antiguas sin ni siquiera molestarse en adaptarlas a su entorno. Sus personajes son planos y mesiánicos, y, si algo se salva, son las concienzudas descripciones de los ambientes y paisajes. Y, el lenguaje, claro, que para eso era filólogo, y de los buenos, de los muy buenos.

    Viene esto a colación porque me acabo de terminar la trilogía (editada por Minotauro, gracias a Crom, en un solo libro) de Rafael Marín, La Leyenda del Navegante. Y lo digo por que el amigo Rafa me ha devuelto la fe en la fantasía, que yo tenía ya arrumbada en el desván de las Cosas Incomprensibles Para Mí. Hasta ahora, el único relato de corte fantástico que había disfrutado de verdad era la saga de la Torre Oscura de Stephen King (cuya conclusión he empezado a leer hoy mismo, con ese nerviosismo que te embarga cuando llevas diecisiete años esperando echarle el guante al final de una historia).

    Eso era hasta ahora.

    La Leyenda del Navegante es sin duda el tipo de fantasía que yo, y supongo que muchos otros, había estado buscando durante toda mi vida de lector: una historia cercana, una iconografía adscrita a nuestra cultura, que nos corre por las venas como gentes del mar que somos, unos personajes que respiran, que se duelen, que muestran las mismas dudas y miserias que todo hijo de vecino nacido de mujer mostraría en las mismas situaciones. Incluso su héroe, el complicado Salther, no es el típico chulo-que-castiga espada en mano y ojos en trasero de bella dama. Salther se nos muestra como un espíritu libre, tan libre que acaba esclavizado por el amor de una mujer tan hermosa y terrible como todas las mujeres de este mundo: una fémina real, que actúa como tal, y no como un estereotipo de lo-que-la-hembra-debe-ser.

    En sus páginas hay aventuras maravillosas, seres fantásticos, enemigos terribles, camaradas de fatigas… e historias, muchas historias, cuentos que desbordan el papel y se te incrustan en el alma. Y todo sin tener que echar mano de elfos y criaturas semejantes, que, por otra parte, están tan alejadas de nuestra cultura como el Halloween o el Día de Acción de Gracias. Es ahí donde reside la grandeza del Navegante, en la cuidada ambientación latina, próxima, que nos lleva a recordar, quizá, los escenarios y lugares que, lo queramos o no, están incrustados en nuestros recuerdos. La luz, el azul del mar, las montañas serenas, las costas extrañas…

    Todo ello, engarzado en un lenguaje preciosista y único. Es, sin duda, unas de las narraciones más líricas y mejor trabajadas que me he echado al coleto, y les aseguro que han sido muchas. Rafael Marín cuidad con mimo cada palabra, cada construcción, cada expresión, para que sea ésa, y no otra, la adecuada para cada situación. El texto casi nos hace escuchar la melancólica voz de su narradora, que desgrana la historia de Salther desde la admiración y la devoción, pero con una objetividad casi cáustica.

    Es, en suma, una lectura recomendable, yo diría que casi obligatoria. A mí me ha devuelto la fe, ya les digo, en ese género que llamamos fantasía (que los ingleses llaman “Sword and Sorcery”, Espada y Brujería). También me ha hecho creer en nosotros, los disparaletras latinos, en que podemos movernos por esta aguas, como Salther, sin deber nada a nadie, con la cabeza muy alta, y, simplemente, oteando el horizonte.

    Que lo disfruten. No se arrepentirán.

    2006-03-09 16:25 | Categoría: Fantaciencia | 5 Comentarios | Enlace

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    Comentarios

    1
    De: RM Fecha: 2006-03-09 16:38

    Me sonroja usted, caballero. Lo mismo es que hay que ser de Cadi-Cadi para disfrutar de este libro.



    2
    De: Juaki Fecha: 2006-03-09 18:40

    Pos a lo mejor, no le diría yo que no :))



    3
    De: V. Fecha: 2006-03-10 10:26

    El lunes lo empiezo yo, mira.
    Y huele bien, huele bien... XD



    4
    De: Juanmi Aguilera Fecha: 2006-03-17 11:50

    Pues yo siempre lo he visto como muy mediterráneo.
    Y sí, es una pena que toda la fantasía tire más por lo anglosajón y no se escriban más libros como este



    5
    De: Mazarbul Fecha: 2006-04-26 00:20

    Pues lo tengo en la cola. Estoy disfrutando el momento de meterle mano.
    (Aunque luego reconozco que me come una envidia sana, o no tan sana, cuando levanto la cabeza y me digo: cojonudo)



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