Quemando las naves
Me cambio de piso, perdón, de bitácora, que viene a ser lo mismo pero en cibernético. Harto de soportar las colgadas del servidor anterior, aprovecho la bondad de algunas amistades para colarme por aquí e intentar vender el pescado que son mis pensamientos en este gran mercado de abastos que es la Blogosfera. Como el año nuevo lleva a una vida nueva (eso dicen, aunque yo no me lo creo), he decidido pasar de plantillas espectaculares y gráficos chachipirulis para volver a las raíces, a la página en blanco de los periódicos de toda la vida, a lo austero, como si (en el fondo creo que es así) necesitara purgar mi experiencia bitacoril volviendo a lo básico: al pensamiento puro. Para ello, en un ataque de orgullo creador (o de falta de ideas, eso nunca se sabe), nombro esta nueva aventura bajo el nombre de mi primera novela. Espero que no les moleste.
Empiezo pues, una nueva odisea. Sean bienvenidos.