Reflexiones Aceleradas
Junio es el mes terrible para mi profesión. La bitácora (como ya se habrán dado cuenta los pocos que aún me sigan) está mucho más desatendida que de costumbre, y ello se debe a que uno es humano después de todo, y la mitad de los días ni siquiera tiene ánimos para ponerse a las teclas después de interminables sesiones de gilipolleces, peleas, negociaciones absurdas, el arte de marear la perdiz… en fin, sesiones de evaluación.
Me gustaría tener más energías, y ser capaz de verter todos los días algunos de los muchos pensamientos que me pasan por la cabeza. El agobio del Mundial, por ejemplo, el patriotismo exacerbado por un quítame allá esos goles, las trifulcas de barra sobre si tal o cual selección es la mejor o si a España nos la han cambiado y han vestido a Brasil de rojo. Y yo, en mi caso, mirando a toda la peña con ojos de bebé aturdido porque, la verdad, no entiendo ni papa de fútbol, y todos estos campeonatos me cogen un poco desde la barrera. Eso sí, partidos me he tenido que tragar porque a mi hijo, next generation, sí que le va esto de ver pasarse la pelota a seres humanos en pantalón corto.
También querría poseer las fuerzas para dedicarle un par de comentarios a la clase política de este país, chapuceros, buscavidas, tahúres de medio pelo y magos de feria a partes iguales. Si antes me daba asco el asunto éste de los habitantes de los escaños, ahora es que directamente me repugna.
Y en cuestiones frikis… la verdad, son tantas y tan variadas que me temo que tendré que dedicarle un par posts mucho más sesudos. De momento, cuento los días para ver el estreno de la que será sin duda la película de culto por excelencia: Piratas del Caribe II. No se la pierdan, que promete ser la hostia.
Gracias por su atención. Seguiremos informando.