
Dentro de unos cuantos días (unos dieciocho o así) esta bitácora cumplirá su primer año de vida. Supongo que llegados a este punto sería cuestión de hacer una espece de paja mental autoreflexiva y sopesar los pros y los contras de la existencia de este engendro, y tal y tal.
Sólo lo supongo.
Porque la verdad es que no pienso hacerlo. Esta bitácora es como su autor: errática. El subtítulo ya lo dice todo, si tienen a bien echarle un vistazo: "Los desvaríos varios de Joaquín Revuelta". No hay nada más que eso. Pensamientos erráticos, un poco de literatura de casapuerta, reflexiones que aburrirían a una ostra recién nacida, un algo de homenaje a aquello que me gusta o que, simplemente, me la pone dura... nada del otro mundo. Es por ello, oye, que, a diferencia de otros muchos seres humanos que, llegados estas fechas, gustan de hacer acto de contrición, yo simplemente seguiré haciendo lo que me apetece, id est, desbarrar un poco entre estos bits de información más como terapia personal que como ejercicio periodístico de trinchera o autocomplacencia creativa de dudosa clasificación.
No muchos me leen (y me sorprende que en un tanto por ciento bastante compensado sean del otro lado del Atlántico), pero sí diré que percibo un núcleo fiel que sigue mis tonterías con puntualidad anglosajona. A todo ellos, simplemente gracias, espero poder seguir escupiendo pamplinas y tonterías para que les merezca la pena hacer "click" sobre el enlace de esta humilde caja de Pandora cibernética.
Por otra parte, comentar que el infierno ha ganado un dictador, Pinochete, y que el Aquí hay Tomate (noticiario amarillo español) ha perdido un personajillo de quien hacer mofa y befa, Lauren Postigo. Ya ven, el mundo es cada día diferente por estas grandes y pequeñas cosas, como son la muerte y la vida, la risa y el llanto, la suerte y el infortunio.
Sí, durante este puente he estado leyendo demasiada filosofía. Qué le vamos a hacer.
No sean buenos, no sirve de nada :))