Triste pero cierto
Hoy, en mi clase de 1º de la ESO, en la que imparto clases de Geografía e Historia (sí, exacto, mi plaza es de Inglés. pero así nos vemos los alegres funcionarios de la Junta de Andalucía), la mayoría de los chavales ha alucinado al descubrir que la Tierra es redonda, y no un enorme mapa cuadrado flotando en el espacio. Este último hecho no me sorprende, no se crean, que desgraciadamente uno ha perdido ya completamente la capacidad para ello. Lo que me ha dejado de piedra es que uno de ellos, un chaval tímido y apocado, con gafas y camiseta negra, me haya recitado de memoria todos los planetas del sistema solar, con todos sus satélites y la mayoría de las distancias al sol con cifras casi exactas.
Le he mirado y me he dicho a mí mismo: "¡Joder! Un cachorro de friki y casi ni me doy cuenta."
Es lo que ocurre por desconectar a según qué horas y en según qué clases.